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La Cima IAP

20 febrero 2024

La Cima es una Institución de Asistencia Privada que provee a mujeres jóvenes de comunidades marginadas los medios necesarios para tener acceso a educación universitaria de calidad y desarrollo humano pleno, con el propósito de romper el ciclo de la pobreza, mejorar su vida y las de sus generaciones futuras. Para apoyar, siempre puedes donar dinero, pero el voluntariado es fundamental sobre todo con asesorías escolares, tales como especialistas en idiomas, física, química, matemáticas, o cualquier enfoque pedagógico que permita a las chicas reforzar sus conocimientos y aprender habilidades nuevas.

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Jessy es la segunda mujer que ha podido salir de San José, una comunidad ubicada al norte de la ciudad de Querétaro, para poder estudiar una carrera universitaria. La primera fue su hermana. Ambas pertenecen a una estadística pequeña, como tantas otras historias en México, donde las oportunidades son escasas, pero los sueños grandes. 

La historia de Jessy tiene una narrativa diferente, ella lo sabe. Por eso ahora, cuando regresa a su lugar de origen lleva por vocación el cambio: trabaja con proyectos en favor de su comunidad y colabora para reinventar -rediseñar, quizás- la cosmovisión de otras mujeres que, como ella, se abren oportunidades en un mundo desigual. 

“En mi comunidad solamente una persona había salido para estudiar la universidad, entonces era como algo muy nuevo y era como ese miedo después de dejar la casa para ir a experimentar nuevas cosas”, expresa Jessy.

La historia de Jessy -y de otras 20 chicas- ha tenido una guía, un soporte y una redefinición gracias a La Cima, una IAP que ofrece a las mujeres jóvenes de comunidades marginadas los recursos esenciales para acceder a una educación universitaria de calidad y experimentar un desarrollo humano completo. Patricia Soto, vocera y una de las fundadoras de La Cima, tiene claro el objetivo: quebrar el ciclo de la pobreza.

“En México, de acuerdo con estudios de la OCDE, toma 11 generaciones romper el ciclo de pobreza, esto es casi 200 años; la razón es, sobre todo en comunidades marginadas, la falta de oportunidades y con intervenciones como las de La Cima, estos 200 años se transforman en 4 años”, explica Soto.

La Cima se encuentra en el barrio de El Tintero, cerca de la Unidad Deportiva, y es una casa donde se reúnen historias en común. Ahí vive Jessy, ahí come, ahí duerme, ahí pasa desvelos estudiando y tardes de sonrisas. Su cotidianidad se ha reformado, lo que antes era complicado, hoy es una nueva realidad.

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Quebrar el ciclo de pobreza cambia el destino de las jóvenes que forman parte de La Cima.

La Iniciativa Cima IAP ha emergido como una fuerza de cambio. Hasta la fecha, la organización ha brindado apoyo a 11 mujeres jóvenes provenientes de comunidades rurales. Estas mujeres, residentes en las instalaciones de La Cima durante cinco años durante su educación universitaria, representan un testimonio palpable de cómo la intervención adecuada puede alterar el curso  que tenían predestinado.

Desde 2019, tres estudiantes han culminado exitosamente el programa de La Cima, han obtenido sus títulos universitarios y aseguraron empleo en sus respectivas profesiones. Este logro no solo implica independencia económica para ellas, sino también un quiebre significativo en el ciclo de la pobreza que afecta a sus comunidades.

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Donar dinero siempre será util, pero se requieren ante todo voluntarios para asesorías educativas especializadas.

Jessy es un ejemplo, lo mismo que Alejandra, quien es originaria de la comunidad Otomí de Santiago Mexquititlán, en Amealco de Bonfil, Querétaro. Sus padres no finalizaron la primaria. Su papá falleció y su madre es artesana de la muñeca otomí. Alejandra es la primera mujer de su familia en finalizar la preparatoria y la primera en graduarse de la universidad gracias al apoyo de La Cima. 

Patricia Soto se conmueve con estas historias, pero también se motiva. El camino parece largo y complicado, pero, bien sabe ella, que no hay nada que sin voluntad no logre. Por eso La Cima actualmente necesita de gente comprometida, con vocación de servicio y ávida de generar cambios.

Claro, ni un peso sobra, sin embargo, pero puedes aportar a La Cima ante todo con el voluntariado, que es fundamental para la organización, sobre todo con asesorías escolares, tales como especialistas en idiomas, física, química, matemáticas, o cualquier enfoque pedagógico que permite a las chicas reforzar sus conocimientos y aprender habilidades nuevas. 

Si quieres aportar algo de ti y apoyar esta noble iniciativa ciudadana, ponte en contacto al correo patricia@lacimaiap.org, o da click en el link de whatsapp para explorar la forma en las que puedes sumarte a esta gran familia.

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